Esta medida ha sido calificada como desproporcionada por la industria.

Juan Carlos Restrepo, director de Asuntos Corporativos de British American Tobacco, afirmó en una entrevista que el efecto de estas medidas es “absolutamente nocivo” y que el impuesto es “confiscatorio”, ya que se multiplica por tres. Restrepo advirtió que este aumento tendrá un “impacto altísimo en el precio al consumidor”, estimando que una cajetilla podría pasar de valer $8.000 a cerca de $20.000. El principal temor del sector es que el alza brusca desplace el consumo hacia el producto ilegal. “La gente que quiere seguir consumiendo el producto de todas formas lo busca más barato y lo encuentra en el contrabando”, sostuvo Restrepo, argumentando que esto perjudicará al Estado, que dejará de recibir recursos, y beneficiará a los grupos de crimen organizado. El exministro de Hacienda José Manuel Restrepo también alertó que impuestos excesivamente altos en productos como el tabaco y los licores históricamente han fomentado el contrabando, lo que podría contrarrestar el objetivo de aumentar el recaudo fiscal.