El empresario advirtió que esta alza abrupta tendrá un “impacto altísimo en el precio al consumidor”, proyectando que una cajetilla que costaba alrededor de 8.000 pesos podría terminar valiendo 20.000 pesos. El principal riesgo, según Restrepo, es que el consumo se desplace masivamente hacia el producto ilegal y el contrabando, que es controlado por grupos de crimen organizado. “La gente que quiere seguir consumiendo el producto de todas formas lo busca más barato y lo encuentra en el contrabando”, sostuvo. Desde la industria se argumenta que, si bien los aumentos de precios pueden disminuir el consumo, las “alzas bruscas e intempestivas” desordenan el mercado y desincentivan la compra del producto legal.
Esto, a su vez, perjudicaría al Estado, que “va a dejar de recibir esa cantidad de recursos en impuestos”. El Gobierno, por su parte, enmarca esta medida dentro de los “impuestos saludables”, cuyo fin es desestimular el consumo de productos con un impacto negativo en la salud pública, además de su evidente objetivo recaudatorio.










