Varios artículos señalan que el impuesto por cajetilla pasa de 2.100 a 11.200 pesos. El hecho generador del impuesto es el consumo de cigarrillos, tabaco elaborado y sus derivados en la jurisdicción departamental.

Adicionalmente, y como novedad, se gravan por primera vez los vapeadores y sistemas electrónicos de administración de nicotina, con o sin ella.

Estos productos tendrán un impuesto del 30%, más un cobro adicional de 2.000 pesos por mililitro.

Esta medida se enmarca en la categoría de "impuestos saludables", que buscan desestimular el consumo de productos considerados nocivos para la salud pública. La norma también especifica que el DANE deberá certificar la base gravable para cada uno de los productos sujetos a este impuesto al consumo y se excluye del gravamen al "chicote de producción artesanal". Este ajuste fiscal refleja una estrategia dual del gobierno: por un lado, fortalecer las finanzas públicas y, por otro, implementar políticas que tengan un impacto positivo en la salud de la población.