El paquete de emergencia económica del Gobierno incluye un significativo aumento en los impuestos al consumo de tabaco, vapeadores y bienes de lujo, justificado tanto por razones fiscales como de salud pública. En el caso de los cigarrillos, el incremento es uno de los más drásticos de la reforma, elevando la carga tributaria por cajetilla de 2.100 a 11.200 pesos. Además, por primera vez, se gravan de manera explícita los vapeadores y sistemas electrónicos de administración de nicotina, que tendrán un impuesto del 30 % más un cobro adicional de 2.000 pesos por mililitro. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que estas decisiones buscan desestimular el consumo de productos que tienen un impacto negativo en la salud pública. Paralelamente, se eleva el impuesto nacional al consumo para bienes de lujo, que pasa del 16 % al 19 %.
Esta medida afecta a vehículos de alta gama cuyo valor supere los 30.000 dólares, motocicletas de alto cilindraje, yates, barcos y aeronaves.
Con estos ajustes, el Ejecutivo busca no solo recaudar más recursos, sino también aplicar una carga tributaria mayor sobre consumos que no son considerados de primera necesidad y que están asociados a una mayor capacidad de pago.
En resumenEl Gobierno decretó un fuerte aumento al impuesto sobre los cigarrillos y creó nuevos gravámenes para los vapeadores, citando objetivos de salud pública. Adicionalmente, incrementó al 19 % el impuesto al consumo para bienes de lujo, como vehículos de alta gama y yates, como parte de su estrategia de progresividad fiscal.