Esta medida afecta a vehículos de alta gama cuyo valor supere los 30.000 dólares, motocicletas de alto cilindraje, yates, barcos y aeronaves.

Con estos ajustes, el Ejecutivo busca no solo recaudar más recursos, sino también aplicar una carga tributaria mayor sobre consumos que no son considerados de primera necesidad y que están asociados a una mayor capacidad de pago.