La medida incrementa este gravamen adicional en 10 puntos porcentuales, pasando del 5 % al 15 %, lo que eleva la tarifa nominal total para bancos y otras entidades financieras al 50 %.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, justificó la decisión argumentando que el sector ha registrado “elevados niveles de rentabilidad” y “niveles de utilidad y de beneficios significativos”. Según el funcionario, a pesar de la alta tarifa nominal, la carga efectiva de tributación del sector es considerablemente menor, cercana al 19 %, debido a diversos beneficios vigentes.

Con este aumento, el Gobierno espera recaudar 1,2 billones de pesos adicionales en 2026. Ante la preocupación de que este costo se traslade a los usuarios, el ministro Ávila advirtió directamente a las entidades bancarias. “El Gobierno será altamente vigilante con esto”, afirmó, y rechazó la “amenaza recurrente” de que mayores impuestos se traducen en tasas de interés más altas, recordando que existe un pacto por el crédito que establece límites a las tasas que pueden cobrar.