El Gobierno Nacional incluyó en el paquete de medidas de la emergencia económica una sobretasa adicional de 10 puntos porcentuales al impuesto de renta del sector financiero, que se suma a los 5 puntos ya existentes. La medida, que ha sido fuertemente criticada por el gremio Asobancaria, busca recaudar 1.2 billones de pesos adicionales de las utilidades del sector. El presidente Gustavo Petro justificó la decisión argumentando que los bancos han sido grandes beneficiarios de las políticas del Banco de la República. “Además hay una sobretasa al sector financiero, los dueños de los bancos y sus utilidades se disminuyen.
Que pena.
Pero es que han recibido muchísimo dinero gracias a la tasa de interés real creciente del Banco de la República”, sostuvo el mandatario. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, complementó que el sector debe hacer un esfuerzo contributivo debido a sus "utilidades significativas".
La respuesta del sector no se hizo esperar.
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, rechazó el decreto afirmando que “carece de fundamentos tanto jurídicos como técnicos”. Malagón lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de la medida, al señalar que con un impuesto de renta cercano al 50%, “la mitad de la actividad bancaria de este país quedaría en manos del Estado”. Según el líder gremial, esto generaría un "desestímulo y una restricción" al crédito para familias, empresarios y estudiantes, comprometiendo la inversión y el crecimiento económico a largo plazo.
En resumenEl Gobierno impuso una sobretasa de 10 puntos al impuesto de renta del sector financiero para recaudar $1.2 billones, justificándola en las altas utilidades bancarias. Asobancaria rechazó la medida por considerarla sin fundamento y advirtió que podría restringir gravemente el acceso al crédito, afectando la economía del país.