El Gobierno Nacional oficializó la declaratoria de Estado de Emergencia Económica y Social por 30 días, una medida que le otorga facultades extraordinarias para expedir decretos con fuerza de ley en materia tributaria. La decisión busca recaudar aproximadamente 16 billones de pesos para financiar el Presupuesto General de la Nación de 2026, tras el hundimiento de dos proyectos de ley de financiamiento en el Congreso. La medida, formalizada en el Decreto 1390 de 2025, se justifica en la existencia de "hechos sobrevinientes" que, según el Ejecutivo, configuran una crisis fiscal grave e inminente. El presidente Gustavo Petro argumentó que la decisión es "absolutamente imprescindible" para reducir el déficit primario y evitar la insostenibilidad de la deuda pública, atribuyendo la responsabilidad a la "irresponsabilidad del Congreso". Entre los factores citados se encuentran requerimientos de la Corte Constitucional para ajustar la Unidad de Pago por Capitación (UPC) en salud, con un costo de 3.7 billones de pesos, y la necesidad de inversiones urgentes en seguridad.
Sin embargo, la declaratoria ha generado un intenso debate jurídico y político.
Expertos como el exministro José Antonio Ocampo y gremios como Asobancaria y la ANDI han cuestionado su constitucionalidad, argumentando que la crisis fiscal era previsible y no un hecho imprevisto. Advierten que la Corte Constitucional podría tumbar el decreto, lo que generaría mayor incertidumbre. El presidente Petro respondió a estas críticas, afirmando que si la Corte derriba el decreto, "la insostenibilidad de la deuda se hará presente con una crisis económica grave". La controversia radica en si el Gobierno utiliza una herramienta excepcional para eludir el control del Congreso y legislar una reforma tributaria por la vía rápida.
En resumenEl Gobierno decretó una emergencia económica para crear impuestos por decreto y recaudar $16 billones, justificándola en una crisis fiscal imprevista. La medida ha generado una fuerte controversia sobre su constitucionalidad, con gremios y expertos advirtiendo sobre los riesgos jurídicos y económicos, mientras el Ejecutivo la defiende como la única vía para evitar una crisis mayor.