La propuesta contempla elevar temporalmente la tarifa del conocido 4x1.000 al 5x1.000 durante todo el año gravable 2026.

Este ajuste significa que por cada mil pesos en transacciones como retiros, transferencias o pagos bancarios, se descontarán cinco pesos en lugar de cuatro. El objetivo de esta medida es fortalecer el recaudo de manera inmediata, aprovechando un impuesto de amplia base que afecta a la mayoría de las operaciones financieras en el país. El Gobierno busca con ello obtener recursos adicionales para financiar el presupuesto desequilibrado por el hundimiento de la ley de financiamiento. Aunque se mantendría la exención para una cuenta de ahorros por persona, el incremento general de la tarifa genera inquietud por su efecto en el costo de las transacciones diarias y el flujo de caja de hogares, trabajadores independientes y pequeños comercios. La medida forma parte de un paquete más amplio que incluye otros impuestos al patrimonio y al consumo, diseñados para generar ingresos rápidos mientras dure la emergencia económica.