Su actualización tiene un impacto directo y generalizado sobre las obligaciones fiscales de personas naturales y jurídicas.

Por ejemplo, este incremento modifica los topes de ingresos, patrimonio, compras con tarjeta de crédito y consignaciones bancarias que determinan si una persona natural está obligada a declarar renta.

Asimismo, se actualizan las bases gravables para el impuesto al patrimonio, los montos de las sanciones tributarias, los límites para acceder a beneficios y exenciones fiscales, y las cuantías mínimas a partir de las cuales se debe practicar la retención en la fuente. Este mecanismo de indexación anual busca evitar que la inflación distorsione la carga tributaria, impidiendo que los contribuyentes pasen a tramos impositivos más altos únicamente por el efecto del aumento de precios en sus ingresos nominales. La confirmación final del valor de la UVT se espera para finales de 2025, pero la proyección ya permite a los contribuyentes y empresas anticipar los cambios en sus planificaciones fiscales para el próximo año.