El debate se llevó a cabo en las comisiones económicas conjuntas del Congreso, y la negativa de una sola de ellas, en este caso la Comisión Cuarta del Senado, era suficiente para archivar el proyecto en su totalidad. A pesar de que el Gobierno presentó en el último momento una ponencia ajustada que reducía el recaudo esperado a $10 billones, la propuesta no logró obtener los votos necesarios para continuar su trámite. Este fracaso legislativo se suma a otros reveses fiscales de la administración, como el hundimiento de una ley de financiamiento por $12 billones el año anterior, que también forzó al Ejecutivo a realizar recortes de gasto. La tensión durante el debate fue evidente, con aliados del Gobierno en la Cámara de Representantes intentando dilatar la votación mediante la ruptura del quórum para dar más tiempo a las negociaciones, una táctica que finalmente no tuvo éxito en el Senado.