Este impuesto, que ha estado vigente en Colombia desde 1998, podría tener ajustes significativos si la iniciativa del Gobierno logra ser aprobada.
El 4x1000 es un tributo que grava las transacciones financieras y ha sido una fuente constante de recaudo para el Estado, pero también objeto de críticas por su naturaleza antitécnica y su posible impacto en la bancarización. Los artículos mencionan que la reforma tributaria propone ajustes a este impuesto, aunque no detallan la naturaleza específica de los cambios.
La discusión sobre su modificación es relevante porque cualquier alteración en sus reglas podría tener un impacto directo en el recaudo nacional y en el comportamiento financiero de ciudadanos y empresas.
La DIAN ha señalado que está tramitando reclamos relacionados con este impuesto para proteger a los contribuyentes frente a retrasos, lo que indica la complejidad administrativa que rodea al GMF. La inclusión de cambios al 4x1000 en la reforma demuestra la intención del Gobierno de revisar la estructura tributaria del país de manera integral, abordando incluso impuestos que se han mantenido casi inalterados por décadas. El resultado de este debate dependerá del avance general de la reforma en el Congreso, cuyo futuro, como se ha visto, es incierto.













