El mandatario ha llegado a plantear que el país se encamina hacia una emergencia económica si el proyecto no es aprobado.
El presidente Petro ha criticado directamente al Congreso por la posibilidad de hundir la tributaria y al Banco de la República por no reducir las tasas de interés, argumentando que ambas situaciones asfixian la economía. Esta visión de una crisis inminente es respaldada por análisis técnicos que señalan un escenario fiscal crítico para 2026. La Contraloría ha alertado sobre un déficit fiscal creciente, un rezago de $9,8 billones en el recaudo proyectado y un presupuesto general desfinanciado, problemas que se agudizarían sin los ingresos adicionales que proveería la reforma. Economistas y analistas fiscales coinciden en que no aprobar el proyecto tendría profundas consecuencias, especialmente en un contexto de altas presiones de gasto social y un mayor endeudamiento. La falta de estos recursos obligaría al Gobierno a realizar recortes significativos en inversión o a buscar fuentes de financiación más costosas, afectando la capacidad del Estado para ejecutar sus programas y cumplir con sus metas fiscales. La insistencia del Gobierno en la urgencia de la reforma subraya su papel central en la estrategia económica para mantener el equilibrio de las finanzas públicas y la confianza de los mercados.













