Esta división entre cámaras evidencia la dificultad del Gobierno para construir los consensos necesarios.
El presidente del Congreso ha señalado que la falta de una socialización adecuada de varias iniciativas gubernamentales, incluida la tributaria, ha contribuido a los tropiezos legislativos, generando un ambiente de desconfianza. La urgencia del Ejecutivo por aprobar el proyecto, que busca recaudar $16,3 billones, contrasta con el agotamiento del calendario legislativo, lo que reduce el margen de maniobra para negociaciones y ajustes. Expertos y congresistas advierten que el Gobierno no cuenta con los votos necesarios para asegurar la aprobación, lo que ha llevado a calificar el futuro del proyecto como incierto y con pocas posibilidades de sobrevivir al debate. La situación refleja una profunda tensión entre el Ejecutivo, que la considera indispensable, y un Legislativo que se muestra escéptico y dividido frente a su contenido y oportunidad.













