En contraste, la reforma busca estimular las energías renovables.

Se propone que quienes inviertan en este sector puedan expedir bonos de transición energética que permitirían deducir el 50% de la inversión realizada. Asimismo, se plantea una exención del IVA para equipos destinados a la generación con fuentes eólica y solar, lo que garantizaría la devolución de saldos a favor. Esta dualidad ha generado debate: mientras el Gobierno defiende las medidas como una forma de financiar el presupuesto y promover la sostenibilidad, algunos congresistas advierten que el aumento de impuestos podría impactar las tarifas de los servicios públicos.