En un esfuerzo por viabilizar la aprobación de la Ley de Financiamiento en el Congreso, el Gobierno Nacional ha introducido modificaciones sustanciales al proyecto, eliminando varias de las propuestas más controvertidas. Estos ajustes reducen la meta de recaudo inicial, pero buscan construir los consensos necesarios para salvar la iniciativa del archivo. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que se retiraron del articulado el IVA a la gasolina, diésel y ACPM, una medida que habría impactado directamente el costo de vida de los colombianos. Asimismo, se eliminó la propuesta de gravar las actividades económicas de las iglesias, como alquiler de salones o turismo religioso, un punto que había generado fuerte resistencia en sectores conservadores. Otro cambio significativo es la supresión del impuesto nacional al consumo sobre la boletería de eventos culturales y deportivos cuyo valor superara las 10 UVT ($497.990).
Los ponentes justificaron esta decisión al considerar “el impacto que esta industria tiene en el turismo”.
Además de las eliminaciones, se moderaron otras propuestas.
El recaudo proyectado por impuestos al tabaco y la cerveza se redujo de $7,8 billones a $3,1 billones. Con estos cambios, la nueva meta de recaudo se sitúa en $16,3 billones, aunque algunas versiones del gobierno la ubican en cerca de $10 billones. A pesar de los recortes, se mantienen puntos clave como el aumento de la progresividad en el impuesto de renta, la sobretasa al sector financiero y nuevos gravámenes ambientales. La ponencia positiva fue radicada con un apoyo mínimo de congresistas, reflejando las dificultades que aún enfrenta el proyecto para consolidar una mayoría.
En resumenPara asegurar el avance de la reforma tributaria, el Gobierno cedió en puntos sensibles y retiró los impuestos propuestos para combustibles, iglesias y eventos culturales. Aunque estos cambios facilitan la negociación política, también reducen considerablemente el recaudo esperado, obligando a reajustar las expectativas fiscales del Ejecutivo.