Ante la inminente derrota, el Gobierno ha cedido en varios puntos sensibles: retiró el impuesto a las actividades comerciales de las iglesias, eliminó el IVA a los combustibles y moderó los gravámenes propuestos para la cerveza y el tabaco. A pesar de estos ajustes, el ambiente político sigue siendo adverso, con una mayoría en la Comisión Tercera del Senado anticipando su voto negativo. El presidente Gustavo Petro ha elevado la presión al advertir sobre un posible riesgo de cesación de pagos si la reforma no se aprueba, mientras el director de la DIAN insiste en que es un tema de "corresponsabilidad entre el Ejecutivo y el Legislativo".