Ante el inminente hundimiento de la reforma tributaria del Gobierno, un proyecto de ley paralelo, conocido como el Plan de Reactivación Económica, gana terreno en el Congreso y se perfila como una alternativa viable para obtener recursos fiscales. Esta iniciativa, que ya superó su primer debate en la Comisión Tercera de la Cámara, ofrece una combinación de alivios para los contribuyentes y mecanismos de recaudo que podrían servir como un salvavidas fiscal. El plan se presenta como una respuesta pragmática a la crisis fiscal, evitando el desgaste político de una reforma tributaria de gran calado. Su enfoque principal es la recuperación de cartera vencida. Para ello, propone amnistías y descuentos significativos, de hasta el 80 % y 90 %, en sanciones e intereses para quienes paguen sus deudas tributarias con la DIAN y la UGPP.
Adicionalmente, incluye un capítulo de normalización tributaria, que permitiría a personas naturales y jurídicas legalizar activos no declarados pagando un impuesto especial con tarifas escalonadas del 10 %, 15 % y 20 %, dependiendo del monto.
Aunque su potencial de recaudo, estimado en unos $7 billones, es inferior a los $16,3 billones de la reforma oficial, sus promotores argumentan que podría generar un flujo de caja inmediato y dinamizar la economía. El proyecto también contempla medidas como la fijación de la tarifa general de renta en 30 % y la creación de nuevas líneas de crédito, consolidándose como una opción con mayor consenso político.
En resumenEl Plan de Reactivación Económica emerge como el 'Plan B' del Congreso frente al fracaso de la reforma tributaria. Su enfoque en la recuperación de deudas y la normalización de activos ofrece una vía alterna para obtener ingresos fiscales sin recurrir a nuevos impuestos generalizados, lo que le ha granjeado un mayor apoyo político.