Este incremento no solo se aplicaría a las transacciones patrimoniales, sino que también contempla un alza significativa para los premios obtenidos en juegos de suerte y azar.

Según el articulado, la tarifa para loterías, rifas y apuestas subiría del 20 % actual al 33 %.

Esto significa que, de aprobarse, por cada millón de pesos ganado en un premio, el Estado retendría $330.000. Además, el proyecto endurece las condiciones para que la venta de un activo sea considerada ganancia ocasional, proponiendo extender el tiempo mínimo de posesión de dos a cuatro años. Si un activo se vende antes de cumplir este plazo, la utilidad sería gravada como renta ordinaria, lo que podría resultar en una carga fiscal aún mayor para el contribuyente. Esta medida ha generado gran inquietud entre inversionistas y ciudadanos, quienes verían reducidos de manera importante los ingresos netos de este tipo de operaciones, lo que ha alimentado la oposición al proyecto en el Congreso.