Mientras la reforma tributaria del Gobierno Petro enfrenta un futuro incierto, un proyecto alternativo conocido como el Plan de Reactivación Económica gana terreno en el Congreso y se perfila como el 'plan B' para obtener recursos fiscales. Esta iniciativa, que ya superó su primer debate en la Comisión Tercera de la Cámara, propone una serie de alivios y mecanismos de recaudo que no dependen de la creación de nuevos impuestos estructurales. El Plan de Reactivación Económica, impulsado por congresistas de diversas bancadas, se centra en la recuperación de cartera y la normalización de activos. Entre sus medidas principales se encuentra la posibilidad de que los deudores de impuestos nacionales se pongan al día pagando el capital adeudado con una reducción de hasta el 80% o 90% en intereses y sanciones. Además, contempla un mecanismo de normalización tributaria para que personas naturales legalicen activos no declarados pagando tarifas escalonadas que van del 10% al 20%, dependiendo del monto. Sus defensores estiman que podría recaudar cerca de $7 billones.
El proyecto también incluye incentivos para sectores como turismo, transporte y energías renovables, y propone fijar la tarifa general del impuesto de renta para empresas en 30%.
Según sus ponentes, la iniciativa busca corregir “distorsiones que hoy afectan la eficiencia del sistema” sin castigar a los contribuyentes cumplidos.
A diferencia de la reforma del Gobierno, este plan se enfoca en generar flujos de caja inmediatos y no en cubrir gastos estructurales permanentes, lo que le ha permitido sumar apoyos transversales de manera discreta.
En resumenAnte el inminente hundimiento de la reforma tributaria oficial, el Plan de Reactivación Económica emerge como una alternativa pragmática en el Congreso. Este proyecto se enfoca en alivios para deudores y normalización de activos para generar un recaudo a corto plazo, convirtiéndose en una posible salida para el Gobierno si su propuesta principal fracasa.