El proyecto también incluye incentivos para sectores como turismo, transporte y energías renovables, y propone fijar la tarifa general del impuesto de renta para empresas en 30%.

Según sus ponentes, la iniciativa busca corregir “distorsiones que hoy afectan la eficiencia del sistema” sin castigar a los contribuyentes cumplidos.

A diferencia de la reforma del Gobierno, este plan se enfoca en generar flujos de caja inmediatos y no en cubrir gastos estructurales permanentes, lo que le ha permitido sumar apoyos transversales de manera discreta.