La ofensiva legislativa para archivar el proyecto fue liderada por la representante Katherine Miranda (Alianza Verde) en la Cámara y por el senador Efraín Cepeda (Partido Conservador) en el Senado. La ponencia de Miranda argumenta que “Colombia no necesita —ni resiste— otra reforma que suba la tributación agregada a hogares y empresas”. Por su parte, la iniciativa de Cepeda logró un apoyo contundente al ser firmada por 10 de los 17 miembros de la Comisión Tercera del Senado, lo que constituye una “mayoría absoluta” que hace prácticamente imposible el avance del proyecto. Según la normatividad del Congreso, basta con que una de las cuatro comisiones económicas rechace la iniciativa para que esta se archive por completo. Cepeda calificó la propuesta como una “nociva reforma tributaria” que “golpearía el bolsillo de las clases más bajas y medias de la población”. Entre los firmantes de la ponencia negativa en el Senado se encuentran congresistas de los partidos Liberal, Conservador, Centro Democrático, La U, Cambio Radical y ASI, evidenciando un amplio bloque de oposición. A pesar de este panorama adverso, el Gobierno ha insistido en continuar con el trámite, pero el ambiente político es claramente desfavorable.