La propuesta original del Gobierno contemplaba aplicar un impuesto nacional al consumo a la boletería de conciertos o eventos deportivos cuyo valor superara las 10 Unidades de Valor Tributario (UVT), equivalentes a $497.990. Sin embargo, en la ponencia radicada por un grupo de congresistas, se suprimió explícitamente este punto. El documento de la ponencia justifica la decisión argumentando que la eliminación "es necesaria al considerar el impacto que esta industria tiene en el turismo". Los ponentes consideraron que un gravamen adicional podría desincentivar la asistencia a espectáculos y actividades recreativas, afectando a un sector que es clave para la generación de empleo y la dinamización de las economías locales. Este cambio es uno de varios que el Ministerio de Hacienda ha aceptado para hacer más viable la aprobación del proyecto, que necesita asegurar los recursos para financiar el Presupuesto General de la Nación de 2026. La eliminación de este impuesto, junto con la de otros gravámenes como el de los combustibles, demuestra la estrategia del Gobierno de ceder en puntos sensibles para intentar salvar el núcleo de la reforma.