El proyecto, que buscaba recaudar $16,3 billones, enfrenta una oposición multipartidista que ha consolidado una mayoría en su contra.

En la Comisión Tercera del Senado, 10 de sus 17 miembros, pertenecientes a los partidos Conservador, Liberal, La U, Cambio Radical y Centro Democrático, firmaron la ponencia de archivo liderada por el senador Efraín Cepeda. Este último declaró que se trata de "una mayoría absoluta para que esta reforma tributaria no le golpee el bolsillo a las clases más bajas y medias de la población". De manera similar, en la Cámara de Representantes, la congresista Katherine Miranda, de la Alianza Verde, también radicó una ponencia negativa argumentando que la iniciativa "deteriora la competitividad, castiga a las familias formales, encarece la producción, golpea la inversión y debilita el crecimiento". La normatividad del Congreso establece que el rechazo en una sola de las cuatro comisiones económicas es suficiente para archivar la totalidad del proyecto, lo que deja a la reforma sin margen de maniobra. El ambiente político adverso se evidenció en la baja asistencia de congresistas a las reuniones técnicas con el Ministerio de Hacienda y en un error de trámite que frustró la primera sesión de debate. La oposición argumenta que el país no resiste más impuestos y que el Gobierno debería enfocarse en reducir el gasto público y combatir la evasión fiscal, una postura resumida por el representante Julio César Triana: "¿De qué sirve crear nuevos impuestos si, en la práctica, no existe capacidad real para recaudar?

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