La reforma tributaria del Gobierno enfrenta un futuro incierto en el Congreso de la República, donde una creciente oposición de diversas bancadas amenaza con archivar la iniciativa antes de que avance su trámite legislativo. La radicación de múltiples ponencias de archivo refleja el tenso ambiente político y el rechazo a nuevas cargas impositivas en un año electoral. La ofensiva para hundir el proyecto está liderada por figuras como la representante Katherine Miranda (Alianza Verde), quien radicó una ponencia de archivo argumentando que la reforma “afecta directamente a los más pobres y a la clase media”. En el Senado, la situación es similar, con al menos doce senadores de la Comisión Tercera, incluyendo a Mauricio Gómez Amín (Partido Liberal), anunciando que firmarán una ponencia negativa. Gómez Amín sentenció que “el bolsillo de los colombianos se reventó”, reflejando un sentir generalizado entre los legisladores de que no hay margen para exigir más contribuciones. El camino de la reforma ha estado lleno de obstáculos, incluyendo un error de trámite que aplazó el primer debate. La baja asistencia a las reuniones de ponentes y la falta de respaldo en al menos tres de las cuatro comisiones económicas configuran un escenario adverso.
Si una sola comisión aprueba el archivo, el proyecto se hunde por completo.
Ante este panorama, la oposición ha planteado alternativas como un recorte del gasto público de $16 billones, inspirado en el Plan de Renovación de la Administración Pública de 2003, una propuesta con respaldo de sectores uribistas.
En resumenLa coordinada y robusta oposición parlamentaria, materializada en ponencias de archivo y un discurso centrado en la protección del poder adquisitivo de los ciudadanos, pone a la reforma tributaria al borde del fracaso, obligando al Gobierno a buscar consensos improbables o a enfrentar un considerable desfinanciamiento presupuestario.