Diversos analistas, centros de pensamiento y actores políticos coinciden en una preocupante predicción: independientemente del destino de la actual reforma tributaria, el próximo gobierno se verá forzado a tramitar un nuevo y doloroso ajuste fiscal. Esta advertencia se fundamenta en el insostenible estado de las finanzas públicas y el grave déficit que heredará la siguiente administración, descrito como el segundo peor de la historia, solo superado por el de la pandemia. El análisis del portal La Silla Vacía es contundente: "El ’totazo’ no es ahora, sino con el nuevo gobierno".
Se señala que esta realidad fiscal limitará drásticamente la capacidad del próximo presidente para cumplir promesas.
Centros de estudios como Fedesarrollo ya han delineado hojas de ruta que incluyen, además de más impuestos, un plan de reactivación económica y atracción de inversión para regresar a una senda de sostenibilidad.
Esta visión es compartida por políticos como Mauricio Cárdenas, quien, al oponerse a la reforma actual, reconoce que no aprobarla ahora es simplemente aplazarla para la siguiente administración, que deberá lidiar con "la deuda que deja este Gobierno es enorme".
Esta situación plantea un dilema para los candidatos presidenciales, a quienes les resulta impopular reconocer la inevitabilidad de un alza de impuestos.
En resumenExiste un amplio consenso entre expertos sobre la crítica situación fiscal del país, lo que hará que una nueva y profunda reforma tributaria sea una tarea ineludible y prioritaria para el gobierno que asuma en 2026, con el fin de estabilizar las finanzas públicas.