Sin embargo, en la nueva ponencia presentada a los congresistas, se determinó que la cerveza tendrá un impuesto considerablemente menor, fijado en un 15%. Esta decisión convierte a la cerveza en la única bebida con una tarifa preferencial, lo que refleja una concesión importante durante las negociaciones del proyecto.

Mientras tanto, el impuesto para otros licores se mantiene.

Esta medida es parte de la estrategia del Gobierno para hacer más viable la aprobación de la Ley de Financiamiento, aunque implica una reducción en el recaudo potencial que se esperaba de este sector. La diferenciación en el gravamen busca equilibrar la carga fiscal y responder a las presiones de la industria cervecera, un actor económico de peso en el país.