Ante la amenaza de un cobro coactivo, Reficar interpuso una acción de tutela advirtiendo que un embargo podría paralizar sus operaciones en un plazo de 7 a 11 días, lo que pondría en riesgo el 48% de la capacidad de refinación del país y el abastecimiento de combustibles, especialmente en la región Caribe. La empresa filial de Ecopetrol alega una posible vulneración al debido proceso y un riesgo para los más de 4.600 empleos asociados a su funcionamiento.

Aunque la DIAN ha aclarado que "no ha decretado medidas cautelares preventivas ni procesos de cobro coactivo", ha ratificado su postura y ha afirmado que "los importadores que no hayan pagado estos tributos deben hacerlo".

El caso representa una de las controversias fiscales más importantes de los últimos años, enfrentando a la autoridad tributaria con la mayor empresa del país.