Esta situación pone presión sobre el presupuesto nacional y subraya la urgencia del Gobierno por encontrar nuevas fuentes de ingreso y mejorar la fiscalización. La tendencia negativa en la recaudación de impuestos indica que no se alcanzarán las metas previstas en el Presupuesto General de la Nación (PGN). Según los informes mensuales de la DIAN, aunque el recaudo entre enero y agosto de 2025 alcanzó los 197,6 billones de pesos, representando un aumento del 10% interanual, esta cifra todavía se encuentra por debajo de la meta anual de 280,3 billones de pesos. Este descuadre fiscal es uno de los principales argumentos del Gobierno para impulsar la aprobación de la nueva Ley de Financiamiento en el Congreso, con la que espera obtener 16,3 billones de pesos adicionales en 2026. Al mismo tiempo, el déficit en el recaudo explica la intensificación de las jornadas de cobro y fiscalización por parte de la DIAN. La entidad ha implementado una estrategia de vigilancia digital avanzada, que cruza datos de facturación electrónica, nómina y extractos bancarios para detectar inconsistencias y combatir la evasión. Solo en septiembre, la DIAN programó más de 7.800 visitas y aplicó 3.400 medidas cautelares, incluyendo embargos, para recuperar una cartera morosa significativa. Este contexto de bajo recaudo y alta presión fiscal crea un entorno complejo para las empresas, que enfrentan un mayor escrutinio por parte de la autoridad tributaria en un momento de desaceleración económica.