Si el sistema detecta diferencias, soportes pendientes o registros que no coinciden, se activa una alerta que puede escalar rápidamente a un requerimiento o una medida cautelar, afectando la liquidez y operación de las compañías. Según un informe de la firma Crowe Co, esta fiscalización ya no es periódica, sino un “monitoreo constante”. Yaneth Romero, socia de la firma, explica que “la clave está en la coherencia de la información: lo que se factura, se declara y se registra debe coincidir”. La DIAN concentra su monitoreo en tres frentes principales: la coherencia entre ingresos y deducciones, la correcta liquidación de la nómina y la seguridad social, y las operaciones con socios que carezcan de respaldo documental. Las cifras oficiales muestran una intensificación de estas acciones: solo en septiembre de 2025, la DIAN programó más de 7.800 visitas y aplicó 3.400 medidas cautelares, incluyendo 930 embargos de créditos basados en facturación electrónica, buscando recuperar una cartera de cientos de miles de millones de pesos.