El trámite de la reforma tributaria en el Congreso de la República avanza con la designación de los ponentes y coordinadores, pero enfrenta un cronograma ajustado que podría complicar su aprobación antes de finalizar el año. El ambiente político adverso y la falta de consensos se suman a la presión del tiempo para el debate de la ley de financiamiento. La Cámara de Representantes designó a 27 congresistas de las comisiones Tercera y Cuarta para analizar el proyecto radicado por el Gobierno. Entre los coordinadores ponentes se encuentran figuras de diversos partidos como el Pacto Histórico, Liberal, Verde y de la U. Estos tienen un plazo máximo de 15 días calendario, contados desde finales de octubre, para presentar el informe de ponencia, lo que sitúa el inicio de los debates formales hacia la tercera semana de noviembre. Esto deja solo cinco semanas de sesiones ordinarias hasta el 16 de diciembre para completar los cuatro debates requeridos para una ley de este tipo.
Congresistas como la representante Katherine Miranda han señalado que “no hay ambiente político” para la reforma, y Olga Lucía Velásquez advirtió que “los tiempos están muy ajustados”.
Si el proyecto no se aprueba en 2025, podría retomarse en febrero de 2026, pero su entrada en vigencia se retrasaría hasta 2027, impidiendo que el gobierno actual vea el aumento en los ingresos. A pesar de la urgencia, el Gobierno ha manifestado su confianza en lograr los consensos necesarios para asegurar los $16,3 billones que considera cruciales para la financiación del presupuesto.
En resumenLa reforma tributaria enfrenta un camino complejo en el Congreso debido a un cronograma apretado y un ambiente político desfavorable. Con los debates programados para iniciar a mediados de noviembre, el Legislativo tiene poco más de un mes para aprobar la ley, lo que, sumado a la falta de apoyo de varios partidos, pone en duda su viabilidad.