Sin embargo, las regiones alertan sobre las consecuencias negativas.

La secretaria de Hacienda del Cauca, Neyla Yadira Amú Venté, señaló que el 60% de los ingresos propios del departamento provienen de estos gravámenes, los cuales se destinan a salud, educación y deporte. Según una simulación de su despacho, el impuesto sobre una botella de aguardiente podría aumentar cerca de un 80% para 2026, lo que incentivaría el consumo de productos de contrabando o adulterados. De manera similar, la Gobernación del Valle del Cauca advirtió que el alza de precios podría disparar el contrabando de licor y cigarrillos. Prolicores, el gremio del sector, se sumó a las críticas, indicando que un aumento de hasta el 40% en los impuestos amenazaría miles de empleos en restaurantes, bares y hoteles.