La propuesta del Gobierno de incrementar los impuestos al consumo de licores, cervezas y cigarrillos, incluida en el proyecto de Ley de Financiamiento 2025, ha generado una fuerte preocupación en varios departamentos. Las secretarías de Hacienda de Cauca y Valle del Cauca advierten que la medida podría tener efectos adversos en sus finanzas y fomentar el contrabando. El objetivo del Gobierno con este aumento es recaudar parte de los $16,3 billones necesarios para financiar el presupuesto nacional, enmarcando la medida como un impuesto saludable para desincentivar el consumo de alcohol, que alcanzó un récord de 3.200 millones de litros al año en el país.
Sin embargo, las regiones alertan sobre las consecuencias negativas.
La secretaria de Hacienda del Cauca, Neyla Yadira Amú Venté, señaló que el 60% de los ingresos propios del departamento provienen de estos gravámenes, los cuales se destinan a salud, educación y deporte. Según una simulación de su despacho, el impuesto sobre una botella de aguardiente podría aumentar cerca de un 80% para 2026, lo que incentivaría el consumo de productos de contrabando o adulterados. De manera similar, la Gobernación del Valle del Cauca advirtió que el alza de precios podría disparar el contrabando de licor y cigarrillos. Prolicores, el gremio del sector, se sumó a las críticas, indicando que un aumento de hasta el 40% en los impuestos amenazaría miles de empleos en restaurantes, bares y hoteles.
En resumenLa propuesta de aumentar los impuestos a licores y cigarrillos en la reforma tributaria ha generado alertas en departamentos como Cauca y Valle del Cauca. Advierten que la medida, aunque busca recaudar fondos y promover la salud pública, podría reducir sus ingresos propios y disparar el contrabando, afectando la financiación de sectores clave como la salud y la educación.