Betancourt reemplaza a Luis Eduardo Llinás Chica, quien asumió temporalmente en enero de 2025 y renunció en octubre tras no cumplir con las metas de recaudo proyectadas. Antes de Llinás, ocuparon el cargo Luis Carlos Reyes y Jaime Orlando Villabona.
Esta sucesión de directores en un corto periodo, menos de tres años, ha sido interpretada por analistas como un reflejo de la presión política sobre una entidad eminentemente técnica. Según un artículo, “reemplazar funcionarios se ha convertido en la salida cómoda del Ejecutivo para eludir responsabilidades” frente a proyecciones de recaudo poco realistas. La constante rotación de directivos dificulta la implementación de políticas a largo plazo para combatir la evasión y mejorar la eficiencia administrativa. Además, genera incertidumbre tanto al interior de la entidad como entre los contribuyentes y los mercados. Betancourt asume en un contexto complejo, con un déficit en el recaudo y la tarea de implementar nuevas estrategias para fortalecer los ingresos fiscales en medio de los desafíos económicos que enfrenta Colombia.












