En 2024, la recaudación retrocedió a $267 billones, una caída del 4,4 % frente a los $279 billones de 2023, y se ubicó muy por debajo de los $312 billones presupuestados por el Gobierno. Este desfase de $45 billones obligó al Ejecutivo a anunciar un recorte en el gasto público de $28 billones. La situación no mejoró en 2025, ya que entre enero y septiembre el recaudo alcanzó $211,9 billones, una cifra $4,9 billones por debajo de la meta fijada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. La sobreestimación de los ingresos ha sido un punto crítico, con análisis que indican que el desfase en las proyecciones de recaudo en Colombia ha superado al de países como Chile. Esta brecha entre las proyecciones y la realidad ha sido atribuida a objetivos fiscales definidos sin el rigor técnico suficiente y a un diseño de política que privilegia resultados optimistas. La presión por cumplir estas metas ha sido un factor determinante en la inestabilidad directiva de la entidad, generando un ciclo de cambios que afecta la continuidad de las estrategias de fiscalización y cobro, y debilita la confianza institucional.