La propuesta contempla un incremento de hasta un 40 % en los impuestos a estas bebidas. Específicamente, en el impuesto al consumo, se busca pasar de $342 a $750 por grado de alcohol por cada 750 mililitros, lo que representa un alza del 120 %.
Esta medida ha sido recibida con alarma por el sector.
Catalina Lasso, directora ejecutiva de Prolicores, advirtió sobre las graves consecuencias: “La reforma tributaria que propone aumentar hasta en 40 % los impuestos a los licores no solo amenazan la industria, sino miles de familias que dependen de ella, especialmente quienes trabajan en restaurantes, bares, hoteles y eventos”. La representante gremial señaló que la medida afectaría una larga cadena productiva y de servicios, generando inquietud en actividades relacionadas con el comercio, el turismo y el entretenimiento. En un intento por mitigar la oposición, el Gobierno aceptó retirar el IVA a la cerveza como parte de los consensos para ajustar el alcance de la reforma. Sin embargo, la industria licorera sostiene que otros productos, como vinos y licores importados, podrían mantenerse en la lista de bienes gravados, lo que mantiene la incertidumbre en el sector. El debate pone de manifiesto la tensión entre la necesidad del Estado de aumentar sus ingresos y las advertencias del sector privado sobre los posibles efectos negativos en la economía y el empleo.













