La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) continúa sin alcanzar las metas de recaudo establecidas por el Gobierno, una situación que ha generado una crisis institucional y una creciente presión sobre las finanzas públicas. A septiembre de 2025, el recaudo tributario acumulado sumó $229,4 billones, cifra que, aunque representa un crecimiento del 10,9% respecto al año anterior, se quedó corta frente a la meta de la DIAN de $235,2 billones para el mismo periodo, evidenciando un descuadre de miles de billones de pesos. Este déficit persistente ha sido atribuido a proyecciones de ingresos demasiado optimistas, definidas sin el rigor técnico suficiente, lo que ha obligado al Gobierno a anunciar recortes presupuestarios y ha provocado una alta rotación en la dirección de la DIAN.
Analistas económicos, como los del Banco de Bogotá, anticipan que el faltante para todo el año 2025 podría ubicarse entre $8 y $10 billones.
La situación ha sido calificada en algunos análisis como una combinación de “burocracia extrema y recaudación mínima”, donde la presión política sobre una entidad técnica termina por menoscabar su capacidad operativa.
La sobreestimación de los ingresos, que según algunos informes supera el 4% del PIB, obliga al Gobierno a recurrir a medidas como el endeudamiento o el recorte de gastos, opciones que conllevan costos sociales y económicos significativos para el país.
En resumenEl déficit crónico en el recaudo de impuestos revela un problema estructural en la planificación fiscal de Colombia, que va más allá de la gestión de la DIAN. La brecha entre las metas y la realidad obliga a tomar medidas de ajuste fiscal y pone de manifiesto la urgente necesidad de establecer proyecciones de ingresos más realistas para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.