Sin embargo, este monto se encuentra por debajo de las expectativas.
La DIAN esperaba llegar a septiembre con un acumulado de $235,2 billones, lo que significa un faltante de $5,8 billones. Esta brecha entre lo proyectado y lo recaudado ha llevado a analistas, como la Dirección de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, a anticipar un faltante total para 2025 de entre $8 y $10 billones.
La situación es crítica, ya que el Gobierno ha recurrido a medidas como el recorte de gastos o el endeudamiento para compensar el desfase, opciones que conllevan costos y límites. Un análisis señala que el problema radica en la fijación de metas de recaudo poco realistas y en una política tributaria que impone cargas al sector productivo sin ofrecer incentivos para la formalización, lo que reduce la base gravable. La sobreestimación del recaudo en Colombia ha superado incluso a la de países como Chile, siendo superior al 4% del PIB. Esta situación ha sido un factor clave en la inestabilidad de la dirección de la DIAN, donde la presión por cumplir objetivos fiscales poco realistas ha contribuido a la rotación de sus directivos.













