Un análisis crítico señala que la rotación de directores es una “salida cómoda del Ejecutivo para eludir responsabilidades”, mientras persisten problemas estructurales como “burocracia extrema y recaudación mínima”. La situación se agrava por un diseño de política fiscal que privilegia objetivos definidos sin rigor técnico, lo que genera un desfase entre las proyecciones y la realidad económica.

En 2024, por ejemplo, el desfase fue de $45 billones. Betancourt asume el cargo en un momento complejo, con la tarea de implementar nuevas estrategias para fortalecer el recaudo y mejorar la eficiencia fiscal, en medio de los crecientes desafíos económicos que enfrenta Colombia.