Pese a estas aclaraciones, la propuesta ha sido criticada duramente.

Gremios como Asocapitales, Colombia Fintech, Asobancaria y Anif han advertido que encarecer los pagos digitales podría desincentivar su uso, provocar un retroceso hacia el efectivo, y afectar desproporcionadamente a los micronegocios y emprendedores que dependen de estas plataformas. Andrés Santamaría Garrido, director de Asocapitales, señaló que “una medida que encarece la digitalización del sistema financiero puede traducirse en un retroceso”. Políticos como el presidente del Senado, Lidio García, y la senadora María Fernanda Cabal también han rechazado la iniciativa, argumentando que frena la innovación y la formalización. La medida es vista por algunos como un intento del Gobierno por conseguir recursos ante un presupuesto desfinanciado, con el riesgo de sacrificar avances en la modernización financiera del país.