Con el cambio a un impuesto al consumo del 8 %, se busca un esquema más simple y transparente. “Con un impuesto al consumo más bajo, de estructura simple y transparente, las empresas podrán operar con menores costos financieros, liberar recursos para invertir, aumentar su productividad y formalizar sus actividades sin enfrentar la maraña contable del IVA”, señala el texto de la propuesta. Los promotores estiman que la medida podría generar un crecimiento del 0,6 % en el Producto Interno Bruto (PIB) y aumentar el recaudo fiscal en aproximadamente 6 billones de pesos anuales. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público ha expresado serias reservas, advirtiendo que, a pesar del potencial aumento en el recaudo, la reforma podría generar “efectos adversos sobre la actividad económica” y provocar desequilibrios y cargas tributarias desiguales entre los diferentes sectores productivos del país. El proyecto también contempla un destino específico para parte del recaudo, asignando porcentajes a la salud, la educación básica y media, y la financiación de la educación superior pública.