El déficit fiscal para este año se proyecta en un 7,5% del PIB, una cifra preocupante que podría escalar al 8% en 2026 si no se realizan ajustes significativos en el gasto público. La situación se torna más crítica debido a la falta de liquidez del Gobierno, agravada por la negativa del Congreso a una reforma tributaria a finales del año pasado. El exdirector de la DIAN había impulsado medidas como el adelanto en el pago de la retención en la fuente para generar ingresos adicionales por más de 6 billones de pesos, pero estas no han sido suficientes para cerrar el hueco fiscal. El panorama actual presiona al Gobierno a buscar la aprobación de una nueva ley de financiamiento, mientras enfrenta las consecuencias de un mayor endeudamiento, una potencial reducción de la inversión pública y un menor dinamismo económico que, a su vez, podría afectar el recaudo futuro.