El Índice de Competitividad Fiscal Internacional, elaborado por la Tax Foundation, clasificó a Colombia en el tercer puesto más bajo entre los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta calificación subraya un problema crónico que afecta la competitividad del país y que, según los análisis, los distintos gobiernos no han logrado resolver de manera efectiva. El informe evalúa más de 40 variables de política fiscal para determinar qué tan bien estructurado está el código tributario de un país, considerando tanto la competitividad como la neutralidad del sistema. Una baja clasificación, como la obtenida por Colombia, sugiere que el sistema tributario puede ser una barrera para la inversión y el crecimiento económico, caracterizado por su complejidad y altas cargas impositivas en ciertos sectores. Mientras que países como Estonia, Letonia y Nueva Zelanda lideran el ranking por sus sistemas eficientes y competitivos, la posición de Colombia refleja la necesidad de reformas estructurales profundas para simplificar el cumplimiento, reducir las distorsiones económicas y crear un entorno más favorable para los negocios y la inversión. La persistencia de esta mala calificación a lo largo del tiempo evidencia la dificultad de alcanzar consensos políticos para abordar un problema que impacta directamente en el desarrollo económico del país.