El Gobierno Nacional ha desatado una intensa controversia con su propuesta de aplicar una retención en la fuente del 1,5% a los pagos realizados a través de billeteras digitales como Nequi y Daviplata, y sistemas como Bre-B. La medida, contenida en un proyecto de decreto del Ministerio de Hacienda, busca equiparar el tratamiento fiscal de estos medios con el de las tarjetas de crédito y débito, que ya están sujetas a dicha retención, pero ha generado un rechazo casi unánime de gremios, expertos y usuarios. El Ministerio de Hacienda y la DIAN han aclarado que no se trata de un nuevo impuesto, sino de un ajuste a un mecanismo de recaudo anticipado ya existente, y que la medida solo aplicaría a transacciones que constituyan un ingreso gravable por la venta de bienes o servicios. Han enfatizado que las transferencias entre personas naturales que no representen ingresos, como giros a familiares o amigos, no estarían sujetas a la retención. Asimismo, estarían exentas las personas naturales no responsables del IVA y los contribuyentes del régimen simple.
Sin embargo, estas aclaraciones no han calmado las críticas.
Gremios como Asobancaria y Colombia Fintech, junto a centros de pensamiento como Fedesarrollo y Anif, advierten que la medida podría ser un "tiro en el pie", desincentivando la adopción de pagos digitales, frenando la inclusión financiera y fomentando un regreso al uso del efectivo. Expertos como Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, argumentan que la propuesta “va en contravía de la inclusión financiera y de la formalización de la economía”. La preocupación central es que el cobro afecte principalmente a pequeños comercios y emprendedores con bajos márgenes de rentabilidad, quienes podrían trasladar el costo al consumidor o simplemente dejar de aceptar pagos electrónicos. La controversia también ha escalado al ámbito político, con figuras como la senadora María Fernanda Cabal anunciando demandas y el presidente del Senado, Lidio García, rechazando la propuesta.
En resumenLa propuesta de imponer una retención del 1,5% a los pagos digitales ha sido recibida con una fuerte oposición de sectores financieros, empresariales y políticos, quienes argumentan que podría socavar la inclusión financiera y perjudicar a los pequeños comercios, a pesar de las aclaraciones del Gobierno de que no es un impuesto nuevo y cuenta con exenciones.