Además, estarían exentas las personas naturales no responsables del IVA y los contribuyentes del régimen simple.

Sin embargo, la propuesta ha sido recibida con un rechazo casi unánime por parte de gremios, expertos y la ciudadanía. La Asobancaria calificó la idea como un “craso error” que podría frenar la masificación de los pagos electrónicos. Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, la describió como “un tiro en el pie para un sistema que apenas empieza a consolidarse”, advirtiendo que podría desincentivar la formalización y fomentar el regreso al uso de efectivo. Las críticas se centran en que la medida contradice el objetivo de gratuidad e inclusión financiera de Bre-B, afectando principalmente a pequeños comercios y emprendedores con márgenes de ganancia reducidos.

Sondeos en redes sociales reflejaron una oposición superior al 90 %, evidenciando la preocupación ciudadana por el impacto en la economía diaria.