El presupuesto aprobado prioriza sectores como educación ($88,2 billones), salud ($78,1 billones) y defensa ($65,7 billones), manteniendo los ejes del Plan Nacional de Desarrollo.

La aprobación en el Senado, con 50 votos a favor y 27 en contra, acogió el texto previamente avalado por la Cámara de Representantes, evitando la necesidad de una conciliación. Analistas y miembros del Congreso han señalado que, sin los ingresos de la reforma, el déficit fiscal podría aumentar significativamente, incumpliendo las metas de la regla fiscal.

Por tanto, la aprobación del presupuesto es vista como una victoria política para el Gobierno que le da un nuevo aire a su agenda reformista, pero al mismo tiempo lo ata a un complejo debate tributario en un año preelectoral.