La nueva ley de financiamiento que el Gobierno presentará al Congreso tendrá un claro enfoque progresivo, concentrando el esfuerzo tributario en las personas con mayor capacidad económica. Los principales ajustes se darán en el impuesto de renta para ingresos elevados y en el impuesto al patrimonio para las grandes fortunas. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, detalló los umbrales a partir de los cuales se aplicarán los incrementos. En el caso del impuesto de renta, aseguró que solo afectará a personas con ingresos superiores a $10,2 millones mensuales, con una tarifa que aumentará de forma escalonada a medida que los ingresos sean mayores.
“No se tocarán los estratos bajos ni los medios”, enfatizó el ministro.
En cuanto al impuesto al patrimonio, señaló que se contemplan incrementos para quienes posean bienes por encima de los $2.000 millones, y al igual que con la renta, “cuanto más alto sea el patrimonio, mayor será la tarifa”.
Esta estrategia busca no solo recaudar los $16,3 billones necesarios para financiar el presupuesto de 2026, sino también avanzar hacia un sistema fiscal más justo y redistributivo. El Gobierno argumenta que este enfoque permitirá financiar los programas sociales del Plan Nacional de Desarrollo sin afectar la capacidad de consumo de la mayoría de la población, concentrando la carga en los sectores que, según su visión, deben aportar más a las finanzas del país.
En resumenEl Gobierno ha definido que su próxima reforma tributaria será progresiva, aumentando la carga fiscal exclusivamente para personas con ingresos mensuales superiores a $10,2 millones y patrimonios que excedan los $2.000 millones, con el fin de lograr un sistema más equitativo y financiar el gasto social.