Sin embargo, esta multa no puede superar el 100 % del impuesto total.

Un punto crucial que los contribuyentes deben tener en cuenta es la sanción mínima.

Para el año 2025, esta se ha fijado en $498.000.

Esto significa que, si una persona está obligada a declarar y no lo hace a tiempo, deberá pagar como mínimo esa cantidad, aunque su impuesto a cargo sea cero. Si no existe un impuesto a cargo, la sanción se calcula sobre el 0,5 % de los ingresos brutos del período.

Además de las multas, el incumplimiento puede generar intereses moratorios y restricciones financieras, como dificultades para realizar trámites bancarios o solicitar créditos. La DIAN ha reiterado que, una vez finalizado el plazo, activará sus mecanismos de control y cobro coactivo, que podrían culminar en el embargo de bienes para los deudores.