El Gobierno Nacional confirmó que los polémicos incrementos de impuestos a la gasolina y a la cerveza no serán incluidos en la propuesta de Ley de Financiamiento que se presentará al Congreso. Esta decisión responde a las negociaciones políticas y a la intención de evitar un impacto directo sobre la canasta familiar y el consumo popular. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, explicó que la reducción en la meta de recaudo de la reforma, de $26,3 a $16,3 billones, permitió reconsiderar los puntos más sensibles del proyecto original. “Decidimos excluir el incremento al IVA de la gasolina, que era el único que generaba alguna transferencia a la canasta familiar”, afirmó el ministro. En cuanto a la cerveza, Ávila señaló que se revisó cuidadosamente la posibilidad de no afectarla por ser un producto de “amplio consumo social”.
Sin embargo, se mantendrán los incrementos propuestos al IVA sobre licores de alto contenido alcohólico.
Esta estrategia busca facilitar la aprobación de la reforma en un año preelectoral, concentrando la carga tributaria en otros sectores y productos. La exclusión de estos impuestos es vista como una concesión clave para generar un ambiente más favorable en el Congreso y asegurar los votos necesarios para una iniciativa que es vital para las finanzas del Estado.
En resumenLa exclusión de los impuestos a la gasolina y la cerveza de la reforma tributaria es una medida estratégica del Gobierno para reducir la resistencia política y social. La decisión refleja una flexibilización en la propuesta fiscal, aunque se mantienen otros gravámenes, como el de los licores de alta graduación alcohólica.