El enfoque del Gobierno, según se ha comunicado, está centrado en cerrar brechas sociales y garantizar que quienes tienen mayor capacidad contributiva aporten más, sin generar un impacto directo en los sectores de bajos ingresos. Esta promesa será fundamental durante el debate legislativo, donde el Gobierno deberá convencer a un Congreso dividido de que la nueva carga tributaria no afectará la economía de los hogares colombianos ni desincentivará la inversión, un punto que ya genera escepticismo en la oposición.