El senador Efraín Cepeda anunció su voto negativo a la iniciativa, argumentando que el Legislativo no puede aprobar una reforma de tal magnitud "con los ojos cerrados". Cepeda cuestionó la baja ejecución presupuestal del Gobierno, señalando que a septiembre permanecen sin ejecutar $80 billones, de los cuales $35 billones corresponden a inversión. "El Gobierno no ha ejecutado 80 billones que tiene guardados y sí quiere seguir metiéndole la mano al bolsillo de los colombianos", manifestó el congresista. En una línea similar, el representante a la Cámara Juan Espinal, del Centro Democrático, aseguró que el Ejecutivo busca condicionar la discusión presupuestal a la aprobación de nuevas cargas tributarias, usando los programas sociales como argumento. "El Gobierno pretende usar el presupuesto como una herramienta de chantaje político.
Si el Congreso no aprueba más impuestos, dicen que no habrá plata para la inversión social.
Eso es una forma de extorsión institucional", advirtió Espinal.
Estas posturas anticipan un pulso político intenso entre el Gobierno y el Congreso, que definirá no solo el rumbo económico del país, sino también el margen de maniobra del Ejecutivo en su último tramo.











