El Gobierno ha insistido en que el objetivo es lograr una “tributación más justa y progresiva, sin impacto directo en las clases populares”.

Esta postura ya enfrenta una fuerte oposición.

El senador Efraín Cepeda anunció su voto negativo, argumentando que no se puede legislar a ciegas: “No vamos a votar con los ojos cerrados una reforma tributaria de 16 billones”.

Además, cuestionó la baja ejecución presupuestal del Gobierno, que según él, mantiene $80 billones sin ejecutar. Por su parte, el representante Juan Espinal calificó la estrategia del Gobierno como una “extorsión al Congreso”, al condicionar la inversión social a la aprobación de nuevos impuestos.

Este escenario anticipa un intenso pulso político en el Legislativo.