El Congreso de la República aprobó el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026 por un monto de $546,9 billones, una decisión que despeja el camino para la presentación de una nueva Ley de Financiamiento. Con esta reforma tributaria, el Gobierno Nacional busca recaudar $16,3 billones adicionales para cubrir el déficit fiscal y garantizar la ejecución de sus programas estratégicos. La aprobación en la plenaria del Senado, con 50 votos a favor y 27 en contra, consolidó el texto previamente avalado por la Cámara de Representantes, evitando la necesidad de una conciliación. El monto final representa una reducción de $10 billones frente a la propuesta inicial del Gobierno, ajuste que se logró en los primeros debates en comisiones económicas. A pesar del recorte, se mantuvieron como ejes principales del gasto los sectores de educación, salud, transición energética, defensa y paz. El jefe de la cartera de Hacienda, Germán Ávila, celebró la decisión como un ejemplo de que “es posible construir caminos de encuentro para lograr estrategias fundamentales en el desarrollo del país”. Sin embargo, la aprobación del presupuesto está intrínsecamente ligada a la futura reforma tributaria.
El Gobierno ha insistido en que el objetivo es lograr una “tributación más justa y progresiva, sin impacto directo en las clases populares”.
Esta postura ya enfrenta una fuerte oposición.
El senador Efraín Cepeda anunció su voto negativo, argumentando que no se puede legislar a ciegas: “No vamos a votar con los ojos cerrados una reforma tributaria de 16 billones”.
Además, cuestionó la baja ejecución presupuestal del Gobierno, que según él, mantiene $80 billones sin ejecutar. Por su parte, el representante Juan Espinal calificó la estrategia del Gobierno como una “extorsión al Congreso”, al condicionar la inversión social a la aprobación de nuevos impuestos.
Este escenario anticipa un intenso pulso político en el Legislativo.
En resumenLa aprobación del presupuesto de 2026 por $546,9 billones es una victoria para el Gobierno, pero el verdadero desafío será conseguir los $16,3 billones faltantes a través de una Ley de Financiamiento. La discusión de esta reforma tributaria estará marcada por la tensión entre la necesidad fiscal del Ejecutivo y la resistencia de la oposición a imponer nuevas cargas tributarias a los colombianos.