Esta iniciativa convierte a Antioquia en la primera entidad territorial del país en adoptar este diseño, que no solo moderniza el control fiscal, sino que también genera un ahorro en costos del 53 %.

La nueva estampilla, cuya implementación será progresiva durante los próximos seis meses, está diseñada para certificar la legalidad y autenticidad de las bebidas alcohólicas, garantizar el pago del impuesto al consumo y combatir la adulteración y el contrabando. María Alejandra Escobar Mejía, Directora de Fiscalización y Control, explicó que durante la transición, los consumidores encontrarán productos con la estampilla nueva (circular) y la anterior (rectangular). Una de las innovaciones más destacadas es la incorporación de tecnología blockchain, que asegura que los registros y transacciones de cada estampilla queden almacenados en una red descentralizada, mejorando así “la transparencia, la inmutabilidad de la información y la trazabilidad”. Además, el código de la estampilla se activa únicamente después de confirmar el pago del impuesto correspondiente. Este sistema no solo protege la salud pública y las rentas departamentales, sino que también contribuye a la sostenibilidad al reducir el consumo de materiales impresos.